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AL PAN, PAN… AL VINO, VINO

Por Rafael Uribe Uribe

 

Salió el Ministro del Interior con el cuento de que va siendo el momento de cambiar el régimen presidencial por el parlamentario, usual en Europa, con un Primer Ministro jefe de gobierno que el Parlamento elige y puede ser reelegido indefinidamente.

 

En parlamentos como el nuestro no creo. Saquemos unos pocos prohombres, dedicados, honestos y trabajadores que casi pueden contarse en los dedos de la mano, lo demás es un nido de ratas. Ya hablé en esta columna de algunos aspirantes, ¡que desastre! Garantizo que muchos serán elegidos, el grueso de los votantes no sabe leer con cuidado un complejo tarjetón y, para salir del paso, vota por el que más rápido encuentra y cree que es de su partido, o por el futbolista, o por la artista que ha visto y admirado en las telenovelas, o por la que ha ofrecido empelotarse para la revista Soho.

 

Lo más grave, los avivatos ya habrán comprado muchos votos por un almuerzo, un mercado de diez mil pesos, dos tejas de zinc para un cambuche, una carta de recomendación y, si los ‘electores' son un poco avispados, por dinero. Les sale barato, en el Parlamento tienen toda clase de prebendas: ganan una millonada con una gran tajada libre de impuestos; se jubilan con meses de ‘trabajo', sin haber asistido a la mitad de las sesiones, con sumas que quintuplican las de un ejecutivo honrado que trabajó toda una vida; consiguen contratos y cobran una jugosa comisión subterránea que ingresa a sus bolsillos; otros pagan por haberles conseguido un puesto de acuerdo a la importancia del mismo y los votos o empleos que un futuro aseguren. Libran los costos estrafalarios de su campaña en un dos por tres.

 

Y ese Parlamento elegirá el jefe de gobierno, no solo por un período fijo, por el que les venga en gana o hasta cuando les convenga. Y el jefe electo queda en deuda con una manada de cafres a quienes tendrá que rendir pleitesía, a quienes tendrá de intermediarios en toda contratación con el gobierno, asegurarán todavía más la burocracia. ¡Que belleza! Como decía el Maestro Echandía, aquí no estamos en Dinamarca, estamos en Cundinamarca.

 

No soy el único que así piensa: "¿Por qué, no sólo en Colombia sino en muchos países del continente, amplios sectores de la sociedad civil se han divorciado de los partidos? Para mí, la culpa es de una clase política que se sirve de ellos como su coto de caza y, olvidándose de principios, forma un mundo aparte con una red de caciques electorales a los cuales les ofrece toda clase de prebendas. Yo te doy, tú me das, es el verbo que conjuga. Y a ese clientelismo va adherida la inevitable corrupción..." Plinio Apuleyo Mendoza. El Tiempo Feb. 19 de 2010.

 

De manera señor Ministro que con todo respeto le pido nos deje el régimen presidencial que tiene menos posibilidades de contubernio, o este, como decía el ex presidente Turbay sobre la corrupción, al menos puede reducirse a sus mínimas consecuencias. Los más importante, lo elegimos todos, para bien o para mal, no una camarilla de políticos desprestigiados, chanchulleros, o advenedizos enganchados por los mas perros; por guerrilleros indultados; o por los que se creen dueños de la verdad revelada por ser descendientes o familiares de políticos de antaño.

 

Eso sí, blindemos de nuevo la Constitución para que no pueda alterarse tan fácil con la modificación de un ‘articulito'. Descartemos para siempre la reelección inmediata y limitemos también las veces que un Senador o Representante pueda volver al Congreso, haciendo obligatoria una renovación paulatina en tres o cuatro períodos. A ver si algún día podemos limpiarlo de vagabundos e ineptos llegados, como dice el refrán, por obra y gracia del Espíritu Santo, por pertenecer a las negritudes o ser indígena, en cuyo caso no requiere una hoja de vida digna de padre de la patria, aunque haya en su raza o condición profesionales que deveras lo merezcan. 

 

No me diga señor Ministro que está planeando una jugada maquiavélica que le permita en el futuro a su jefe permanecer en el poder, si se hunde el referendo que es lo más seguro, y dentro de unos años vuelve y se presenta. Eso sería el colmo del malabarismo. A Uribe lo felicitamos, le debemos un Potosí. Su misión ya cumplió con cinco admirado como en las antiguas calificaciones de primaria. Déjelo que descanse, se reencauche y, si más adelante quiere presentarse de nuevo, que lo haga. Al menos cambiaría algunos ministros que lo hacen quedar como un zapato y cuya gran virtud es aceptar sus órdenes.

 

Tengo yeyo

Obviamente no encontrarán esta palabreja en diccionario alguno, pero en estas tierras se usa con una frecuencia inusitada. Puede significar desespero, desdén, abatimiento, rabia, desilusión, sorpresa y muchas otras, dependiendo el contexto en que se exprese. Yo todos sus polifacéticos significados ahora sufro con la nueva telenovela Rosario Tijeras. No hay derecho a que el genero de la mafia se haya vuelto monotemático en un país que tiene artistas excepcionales y escritores maravillosos. Más rabia me da que para todo lo malo son paisas como si no nos hubiese costado un gigantesco esfuerzo librarnos del yugo de los carteles de la droga liderados por Pablo Escobar. Las novelas son vendidas después en el exterior estigmatizando nuestra ciudad y nuestra patria. ¡Como si nos hiciera más falta!

 

Pero lo grave es lo que sucede en los barrios pobres donde trabajamos: con estos programas los adolescentes aprenden ligero la cultura del dinero fácil, les parece que el uso de armas es normal y que la justicia no les llega, todo un desastre. ¿Dónde está la Comisión Nacional de Televisión? ¿Le pudo el dinero a la ética de las cadenas de TV?

 

El rincón de Dios   

El amor tiene en su esencia algo del Dios que nos hizo; la amistad, algo del ángel que nos cuida, y la fe, algo del Cristo que nos salva.  Zenaida Bacardí de Argamasilla.

 
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