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El legado de MARIO GUZMAN

"Queremos convertir esta casa en patrimonio cultural, donde se dicten talleres de pintura, artesanía, costura y que se conserve como está", dice el artista Mario Guzmán cuando lo abordamos en su residencia de Algeciras, una casona que atraviesa de lado a lado la calle y que poco a poco el arquitecto, pintor y escultor, ha ido transformando en un lugar lleno de naturaleza y obras de arte, al cual no le ha querido reformar la fachada para que no desentone dentro del pueblo. Allí nos recibió acompañado de su esposa Clarita Leyva, quien estudió Diseño Textil en Taller Cinco y Diseño de Modas donde Arturo Tejada, en Bogotá. También nos acompañó Mario Juan, el hijo de la pareja, quien es la luz de los ojos de ambos.

 

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Mario Guzmán con el crucifijo con genitales que le fue rechazado en la Parroquia de La Gaitana, en Neiva.

 

A la casa se ingresa por la droguería, fundada en 1940 y manejada hasta su muerte en 1988 por Mario Guzmán Polanco, padre de Mario. Sus instalaciones aún conservan la estantería original. El artista quiere convertirla en biblioteca pública y que la casa sirva para alojamiento de personalidades y grandes recepciones.

 

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El artista en su casa de Algeciras.

 

"No queremos que esta especie de museo lo maneje el gobierno, sino la familia Guzmán Perdomo". El mantenimiento estaría a cargo del estado, mediante la figura de constituir una sociedad para lograr aportes  que ayuden al sostenimiento. "El ex gobernador Rodrigo Villalba dijo que la casa era una carga para el Departamento. No dio el aval para convertirla en patrimonio, a pesar que la delegación que mandó, de dos arquitectos y el presidente de la Academia de Historia, rindieron informe  favorable", comenta con cierta nostalgia.

 

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Con su esposa Clara Leyva, junto al horno de barro que tienen en la casa.

 

Paisaje cultural

"La casa no tiene un valor arquitectónico, pero hay una figura que tiene la UNESCO que se llama paisaje cultural, por la cual aspiro que la casa se conserve como patrimonio, pues lo que he hecho  toda mi vida es transformarla, mejorar el entorno, cuidar la naturaleza, las orquídeas... esto es lo que hace que sea necesario cuidarla, además de mi obra pictórica que creo vale la pena conservar", dice Mario Guzmán.

 

"Hay muchas ONGs interesadas en ayudar... el pueblo de Algeciras ha sido muy afectado por la violencia y no tiene ninguna identidad cultural... queremos dejarle esto al pueblo de Algeciras, para que la gente tenga alguna referencia... aquí somos muy pocos los algecireños, viene gente de todo el país que no tienen sentido de pertenencia, no tienen raíces", argumenta.

 

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El patio también ha merecido la atención del artista.

 

La casa ya es conocida y su atractivo despierta curiosidad, incluso algunas escuelas les piden permiso para que los niños estudiantes entren a conocerla. Además, los artistas de Algeciras han pasado por allí y tienen la escuela de Mario, cuya obra se caracteriza por ser muy geométrica, por la misma formación arquitectónica que tiene.

 

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Otra parte del patio donde se observa la baranda del segundo piso.

 

Tradición familiar

La familia Guzmán Perdomo realizó un video para presentarlo a la junta filial de patrimonio que preside el Gobernador del Huila, donde se muestra lo que significa esta casa y su tradición. Miriam, su hermana mayor ya fallecida, fue alcaldesa del pueblo y el parque de Algeciras lleva su nombre. Su hermano Orlando, exitoso jurista, también fallecido, fue dos veces alcalde de Algeciras y Secretario de Educación del Huila.

 

Sus padres murieron y les sobreviven dos hijos: Mario y Aura. Esta última  reside en Washington y pinta, al igual que Mario. "Mi mamá era sobrina de los fundadores de Algeciras, pero nació en Campoalegre y mi papá en El Hobo. Llegaron acá, se casaron y en el año 1940 fundaron la droguería. Papá trabajó en el Camino Caguán como boticario, era empírico. En los años 50 el gobierno convocó a los empíricos, presentó un examen en la Universidad Nacional y le dieron el título de farmacéutico. Fue el médico del pueblo, porque aquí no había médico, ni puesto de salud, menos hospital. Era muy acertado en el diagnóstico. En su tumba del cementerio le ponen velas y flores, lo quisieron mucho, fue un político liberal muy aguerrido. Fue concejal, diputado y representante a la cámara, pero nunca quiso ser alcalde", recuerda Mario.    

 

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La botica que su padre fundó en 1940 conserva la estantería.

 

El artista

Mario hijo nació en Algeciras en el año 1946. Es el menor de los cuatro hermanos. Estudió arquitectura en la Universidad Javeriana y simultáneamente cursaba pintura en el taller de David Manzur. Trabajó en la Caja Agraria en Bogotá como interventor, pero nunca le gustó esa labor. Vino a Neiva y se vinculó al  entonces denominado Inscredial. Fue el primer funcionario de Idehuila en el gobierno de Héctor Polanía, luego trabajó en la Secretaría de Obras Públicas, cuando el titular era Jorge Eduardo Gechem, quien por asuntos políticos lo despidió junto a Álvaro Vanegas Castro. Viajó a estudiar pintura durante un año en Corcoran Scholl, en Washington.  Simultáneamente tomaba clases de inglés. Después regresó a Colombia y estuvo exponiendo. Luego se desplazó a Barcelona, España, a estudiar pintura, grabado y vitrales, en Escola de Oficios Artísticos Llotja Massana.   

 

En los años 70 hizo su primera exposición en Neiva, en la Concha Acústica "Jorge Villamil Cordovez", en una heladería que se llamaba People's, de Jorge Leytón, donde había que recoger los cuadros todas las noches y volverlos a poner al día siguiente, porque el negocio era descubierto.

 

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Este Niño Dios en un barril de gas estallado, muestra la violencia que ha sufrido Algeciras.

 

Mario combina la pintura y la escultura con la arquitectura, pero no le gusta la construcción sino el diseño. Prefiere prestar una asesoría arquitectónica durante la construcción.

 

Aranzazu

El padre Milciades Vargas Motta, párroco de la Iglesia de Aranzazu entre los años 2002 y 2008, le propuso remodelar el templo ubicado en el Barrio La Gaitana.  Gracias a ese pedido, Mario en asocio con el antropólogo Eduardo Forero y el arquitecto Alfonso Carrillo, plasmaron en la iglesia una obra llena de colorido y creatividad, donde se mezclan en forma armónica, fraternal y admirable dos culturas que siglos atrás fueron opuestas en su concepción del universo y de la fe. La religiosidad española y la cultura agustiniana, están hoy felizmente unidas en esta obra artística. El sacerdote quedó maravillado con la propuesta general, pero le hizo repetir cuatro veces el Cristo que iría en la nave principal. El diseño que le pareció más osado y que no le permitió colocar en la iglesia, fue un Cristo con genitales al descubierto, inspirado en la estatua del doble yo, el cual Mario conserva en su estudio como recuerdo de este memorable trabajo.

 

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Este crucifijo lo rescató de la toma de la iglesia de su pueblo y lo convirtió en obra de arte.

 

Violencia

Su más reciente obra se basa en esculturas alegóricas a la violencia en Algeciras. A Mario le ha tocado vivir este drama desde la época de los "chulavitas y cachiporros". Recuerda que en los años 50 sucedió un hecho muy insólito en su casa, cayó un gallinazo en el patio y esa noche asesinaron a 35 personas de la familia de su empleada doméstica. Fue la famosa matanza de la vereda de "El Pomo", y Mario vio los cuerpos degollados transportados a lomo de mula.

 

También vivió el asesinato de once niños por parte de las FARC, en los años 80. En estos últimos tiempos ha sobrevivido a infinidad de tomas guerrilleras. Una de las más cruentas se realizó el 26 de junio de 2001, duró desde las cuatro de la tarde hasta las diez de la mañana del día siguiente, destruyeron la iglesia y cinco manzanas del pueblo.

 

Creación

Fue precisamente a raíz de la destrucción de la iglesia de su pueblo, que Mario recoge fragmentos de las imágenes religiosas ó materiales de desecho que quedaron después de la toma, para convertirlos en obras de arte. Chatarra, escombros, escoria, que siempre se encuentran a mano en la destrucción, han sido utilizados. Mario trabaja estos elementos interviniéndolos, hace unos ensamblajes muy interesantes, los cuales reflejan la tragedia vivida por él a lo largo de su vida.

 

Con este trabajo Mario Guzmán  aborda temas y cuestiones relativas a la política, a la violencia, el poder y la guerra. Son 60 imágenes  religiosas católicas resultantes del conflicto armado vivido en Colombia y en el mundo, dando un sentido de esperanza para encontrar la paz tan anhelada. La obra se denomina: Transmutación, Desolación, Creación y Esperanza.

 

 

Pedazos de arte

Para realizar obras como la figura de la Virgen de Lourdes, patrona del pueblo, y la del Sagrado Corazón, recogió los escombros de estas imágenes que se encontraban al sol y al agua. Buscó cilindros de gas que fueron utilizados en la toma guerrillera, a los que convirtió en algo que denomina "el nacimiento", porque contempla la figura del Niño Dios entre un cilindro destrozado.

 

Los escombros duraron mucho tiempo botados, nadie los recogía. Un día Mario resolvió guardarlos "porque a mí como artista me gusta tener todas estas cosas". Cuenta que sus familiares cada vez que cambiaban muebles, mandaban los viejos a Algeciras y el los remodelaba. Después llegaban de visita y le preguntaban ¿esto tan lindo dónde lo consiguió? Y él les decía: pero si esto era suyo. Y efectivamente era el mueble viejo que le habían mandado. Algunos sacerdotes le han regalado imágenes que estaban ya dañadas y él las ha utilizado en su obra.

 

Vale la pena conocer el trabajo pictórico y escultórico de éste creativo artista huilense quien periódicamente está realizando exposiciones en todo el país. También los invitamos a visitar la Iglesia de Aranzazu en Neiva, para contemplar su obra basada en la cultura agustiniana. 

 
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